IDENTIDAD CULTURAL ¿QUÉ ES? ¿QUÉ IMPLICA?

La adolescencia es una etapa con distinto hitos evolutivos, entre los cuales se encuentra el lograr una definición de uno/a mismo/a (Identidad Cultural).

Para un adolescente migrante que se enfrenta a un proceso migratorio este reto entraña una mayor dificultad, ya que la identidad no sólo se construye a nivel individual, sino también a nivel cultural y social (sentido de identificación y pertenencia de los diversos grupos que pertenencia).

Es por ello que, el adolescente migrante desde el minuto uno,  se verá inmerso en una disputa interna en relación con su grupo del país de origen y su grupo de iguales del país de destino, el cual puede pertenecer a una cultura distinta a la suya, teniendo que situarse al mismo tiempo en relación a su grupo de iguales y a su grupo origen.

De igual modo, en relación a su familia,  el adolescente migrante también mantendrá disputas internas que le llevará a confusión entre la cultura de origen y la cultura de destino, impidiéndole a identificarse con elementos de una u otra cultura.

Por todo esto, es importante tener en cuenta el contexto cultural, ya que no en todas las culturas la adolescencia se vive del mismo modo.

CRISIS DE IDENTIDAD: POR QUÉ SURGEN Y QUÉ CONSECUENCIAS TIENEN

¿Cómo se puede saber que un adolecente está inmerso en una crisis de identidad cultural?

    • El adolescente está en un momento de mucha confusión al experimentar tantos “yo” distintos, en función del grupo con el que se encuentre.

Esta confusión suele traducirse en reacciones agresivas y apatía hacia la familia.

    • Frecuentes sentimientos de soledad, es típica la frase de “Nadie me entiende”.

Al tener dificultades para identificarse con un grupo social, ya sea de iguales o familiar, siente que nadie puede comprender lo que le está ocurriendo.

    • Desafíos constantes hacia los padres.

Se trata de un momento en el que la negociación con los hijas/os es fundamental. Los desafíos son su forma de expresar esta necesidad de ir adquiriendo autonomía.

    • Defensa exagerada y extrema de ciertos valores o grupo social específico.

Ante la dificultad de establecer su identidad y sentir que no pertenece a ningún grupo en concreto, es frecuente que se aferre a movimientos con alta carga ideológica a veces extrema. Esto  ayuda a calmar su sed de identidad y brinda pertenencia.

    • Desajuste emocional.

Debemos tener en cuenta que el adolescente aún no maneja sus emociones por completo. Dando que la tristeza es una emoción complicada de entender, manejar y expresar durante esta etapa, suelen enmascararla con la rabia .Por ello son habituales los estallidos emocionales, en ocasiones un poco agresivos.

  • Problemas en la gestión de sus relaciones. Discusiones frecuentes con familia y grupo de iguales.

¿QUÉ PUEDEN HACER LOS PADRES, PARA TRABAJAR LA IDENTIDAD CULTURAL EN ADOLESCENTES DESDE EL MODELO SISTÉMICO TRANSCULTURAL?

Adolescencia y migración  suponen retos importantes y complicados tanto para hijos/as como para padres. Cuando ambos aparecen al mismo tiempo suponen una oportunidad de crecimiento y unión familiar así como de enriquecimiento cultural.

Es importante,  para el adolescente migrante en esta etapa  observar a los padres y madres abiertos a conocer la nueva cultura.

A partir de ahora se expondrán diferentes dinámicas para ayudar a los padres y madres a trabajar las distintas problemáticas que pueden surgir en una crisis de identidad cultural del adolescentes.

 Dínamica Nº1: Escudo familiar: “Somos de donde venimos y de donde vivmos”

Para los adolescentes el grupo de iguales se convierte en el punto de referencia, los cuales le proporcionan identidad social y de pertenencia. Si su grupo está consitituido mayoritariamente por personas del nuevo país, es frencuente que se aleje tanto de la familia como de la cultura de origen.

 ¿Cómo puede miminizarse este alejamiento y en ocasiones rechazo hacia la cultura de origen y la familia?

Realizar un escudo familiar en el que se plasmen las reglas, los valores, creencias y constumbres de la familia y en el que se incorporen elementos que representen el propio proceso de la migración y la nueva vida en el país de acogida.

¿Cómo realizarlo?

  • Buscar un espacio para estar con la familia al completo.
  • Es momento de ser creativos, cualquier material está permitido.
  • Dividir el escudo en varias partes que metafóricamente simbolicen los elementos importantes para la familia.
  • Una vez acabado, colocarlo en un lugar visible.

¿Qué logramos con el escudo?

  • El adolescente poco a poco integra ambas culturas como parte de su identidad.
  • Elimina el posibles enfrentamiento entre ambas culturas y tener un elemento que de modo simbólico posicione a la familia como parte de dos culturas.
  • Dota de una nueva identidad a la familia en la que ambas culturas se conectan.
  • Es una oportunidad para redefinir la migración, y destacar la valentía de todos los miembros de la familia.
  • Aumenta el sentido de pertencia a la familia.

 Dinámica Nº 2: La historia de nuestra familia

En ocasiones padres y madres temen que sus hijos/as olviden cuales son sus orígenes e historia familar. Los adolescentes pueden reaccionar mostrando rechazo al país de origen, en acasiones por resultarles complicado integrarlo con su nueva realidad.

¿Cómo mantener viva la historia familiar y la cultura de origen?

La migración es una buena oportunidad para escribir la historia familiar. Recopilar información sobre su país de origen, historias y anécdotas que ha vivido el adolescente y la familia.

¿Cómo realizarlo?

  • La familia al completo.
  • De nuevo la cratividad no tiene límites.
  • Puede hacerse en forma de albúm familiar, libro o incluso un vídeo.

¿Qué logramos al escribir nuestra historia?

  • Es un buen motivo para unirse toda la familia y recordar historias y anécdotas.
  • Brinda la oportunidad de recopilar fotos, datos e historias y poder  tenerlas disponibles y consultarlas cuando se quiera.
  • Permite continuar teniendo cierta conexión con el país de origen.
  • Recuerda al adolescente aspectos positivos del lugar del que viene.
  • Aumenta el sentido de perteencia familiar.

Dinámica 3º: Integración de ambas culturas

 Ir dándose cuenta de que la cultura de destino tiene costumbres y ritmos muy distintos a la cultura de origen, puede generar cierta confusión y dificultad a la hora de poner límites y normas a los hijos/as.

Debemos tener presente que los adolescentes van a educarse en un sistema inmerso en la nueva cultura, por lo que será habitual que si su grupo de iguales es de la cultura de acogida, éstos reclamen tener las mismas reglas y un modo de funcionar similar. Esto suele generar muchos conflictos entre padres e hijos/as, si se sigue funcionando exactamente igual que en país de origen.

 ¿Cómo gestionar esta diferencia entre culturas a la hora de educar?

A continuación se presentan varias dinámicas que pueden servir para ser conscientes, en familia,  de las diferencias entre ambas culturas y fomentar asín, un espacio propicio para la negociación de un modo adaptativo de funcionar en la nueva cultura.

1- Búsqueda de la cultura familiar:

  • Detectar en que áreas se están produciendo más conflictos, por ejemplo hora de llegada a casa, número de días de la semana que se permite salir, etc.
  • Reflexionar en familia sobre el distinto modo de afrontar este tipo de temas en las dos culturas.
  • Reflejar esto sobre una tabla, en la que se indique la forma de hacer o ver de una cultura y de la otra.
  • Añadir una tercera columna en la que la familia negocie la forma que van a tener ellos de afrontar cada situación.

Para poder llevar a cabo este tipo de actividad es imprescindible tener un espacio abierto  a la comunicación y la escucha para poder llevar a cabo una buena negociación. Escrito por Eduardo Brik, Borja Cuellar y Cristina Rocafort

 ¿Cómo se puede crear este clima en el que sea cómodo expresarse?

2- 10 minutos de puesta en común ( Aspectos positivos y negativos de la cultura de Origen)

Tanto niños/as, como adolescentes y adultos al llegar a una nueva cultura detectan formas de hacer las cosas y de plantearse la vida que chocan mucho con la propia.  Escrito por Eduardo Brik, Borja Cuellar y Cristina Rocafort

Lo mejor es poder hablar sobre estas diferencias, que cada miembro de la familia va percibiendo de forma abierta.

Una forma de fomentar que esto ocurra es reservar cada día 10 minutos aproximadamente para que cada uno cuente que aspectos le han llamado la atención de la nueva cultura, o cuales le han podido generar malestar.

  • Reservar un espacio de reunión de toda la familia.
  • La frecuencia la marcáis vosotros/as.
  • Tratar de buscar la parte emocional de cada aspecto que se plantea.

“¿Cómo te has sentido al detectar esa diferencia?

3- Conozcamos la nueva cultura: Trivial de la cultura de destino

Conocer como funciona la cultura de destino reduce la incertidumbre, y facilita su adaptación al proceso migratorio.

  • Cada miembro de la familia debe preparar un número de preguntas acerca de aspectos culturales sobre la cultura de destino.
  • Con cada respuesta acertada se obtendrá un punto.
  • La ganadora o ganador será el que consiga más puntos en función de las preguntas.
  • Al final del juego el ganador recibirá un premio.

CONCLUSIÓN

Un proceso migratorio puede convertirse en una oportunidad de enriquecimiento tanto a nivel individual como familiar.

Para ello, es fundamental una mirada abierta de los padres hacia la nueva cultura, que permita al hijo/a no tener la obligación de tener que seguir aferrándose a la cultura de origen y tenga libertad de descubrir la nueva.

Una posición receptiva de la figura de los padres trasmite libertad a los hijos/as, y no fomenta el sentimiento  de traición del adolescente hacia su cultura de origen por querer integrarse en la nueva cultura.

Bibliografía

De la Concepción, P. E. (2013). La construcción de la identidad en la adolescencia: el reto de apropiarse de un lugar en el mundo. Revista del colegio de ciencias y humanidades para el bachillerato. 57-63.

Pina, M. B. (2000). La construcción de la identidad en contextos multiculturales (Vol. 149). Ministerio de Educación.

De la Villa Moral, M. Y Sirvent Ruiz, C. (2011). Desórdenes afectivos, crisis de identidad e ideación suicida en adolescentes. International Journal of Psychology and Psychological Therapy, (11)1, 33-56.

Biones, E. (2010). La acultiración de los adolescentes inmigranets en España: aproximación teórica y empírica a su identidad cultural y adaptación psicosocial. (99). Universidad de Salamanca.

Girón, S. (2006) . XVII Jornadas Andaluzas de Asociaciones de Drogodependencias y Sida. Intervención con familias de drogodependendientes. Sevilla 3,4,5 de Marzo.

Eduardo Brik

Eduardo Brik

Médico Psicoterapeuta

Director de ITAD y  del “Máster en Terapia Familiar Sistémica” y presidente de la Asociación “Terapias Sin Fronteras”
Web: https://eduardobrik.com
Correo: info@itadsistemica.com

Borja Cuellar

Borja Cuellar

Psicólogo

Volcal del área de diseño y desarrollo de Proyectos sociales en la Asociación” Terapias Sin Fronteras” y Psicólogo
Autor del Blog: “que piensa un psicólogo”

Cristina Rocafort

Cristina Rocafort

Psicóloga

Psicóloga general sanitaria y Terapeuta Familiar

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