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Este artículo tiene como  objetivo acercar al lector a la realidad  de la mujer migrante, que en algunos casos, se embarca en un proceso migratorio que le lleva a ser captada por una red de trata o a verse atrapada a su llegada en una red de explotación sexual. Es necesario conocer esta realidad, seguir educando para prevenirla y de vital importancia intervenir adecuadamente a nivel psicológico (Transcultural Sistémico) con las personas víctimas de trata o explotación sexual y seguir luchando contra el estigma que les rodea.

LA MUJER MIGRANTE EN ESPAÑA (COMUNIDAD DE MADRID)

No podemos hablar de un mismo perfil de mujer migrante en todo el territorio Español, pero tomaremos como referencia la Comunidad de Madrid.

Según el informe de población extranjera (población migrante) empadronada de la consejería de políticas sociales y familia de la Comunidad de Madrid de 2018, la población migrante se distribuiría en un 47,84% de hombres, frente al 52,16% de mujeres. Estaríamos hablando; por tanto, de que migran más mujeres que hombres.

La procedencia del flujo migratorio femenino mayoritario presente en la Comunidad de Madrid se distribuye principalmente en diferentes países de América del Sur: cifras conjuntas de Paraguay, Venezuela, Colombia, Ecuador (20,2%), por otra parte: Rumanía (11%), China (8,3%) y Marruecos (4,4%).

La edad promedio de la mujer migrante en la Comunidad de Madrid es de 30 a 34 años

¿POR QUÉ ES NECESARIA UNA PERSPECTIVA DE GÉNERO EN LOS ESTUDIOS SOBRE MIGRACIÓN?

Si hablamos de género y supuestos roles asociados a cada sexo en diferentes culturas, es muy fácil que lleguemos a la conclusión de que en casi todos los países del mundo sigue habiendo desigualdad y que, solo por este hecho, las mujeres se ven obligadas a inmigrar en busca de mejores condiciones de vida.

Por ello, es esencial que tengamos en cuenta este factor de cara a futuros estudios sobre migración. La desprotección, la violencia física, psicológica y sexual y la pobreza extrema a la que se enfrenta la mujer en algunos países en vías de desarrollo, son factores que la vulneran. Esta es una de las razones por las cuales no podemos hablar de una misma realidad para mujeres y hombres que deciden abandonar sus países de origen ni podemos hablar tampoco de un mismo proceso migratorio.

Según Carretero Palacios (2014) “Hablar  sobre  las migraciones  desde  una  perspectiva  de  género es  hablar  de  la  influencia  de  las  relaciones de poder entre hombres y mujeres en la conformación y en las características de los flujos migratorios”. Como bien señala dicho manual formativo, el nivel de pobreza y analfabetismo entre mujeres es superior en todos los países del mundo, así como una menor actividad laboral remunerada y espacios de poder para éstas.

Este es un problema que se retroalimenta, pues son las mujeres las últimas en nutrirse y las últimas de muchas familias en acceder a la atención sanitaria y educativa necesaria. Se ven a menudo atrapadas en actividades mal remuneradas y explotadas, pero esto además les arrastra a una mayor marginación por encontrarse en situación de pobreza. La miseria es, per se, un factor de exclusión social y hace que las mujeres se encuentren en muchos casos completamente solas, en una constante lucha por su propia supervivencia y la de sus familias.

Por otra parte, según el último informe de la ONU mujeres, todavía hay 49 países en el mundo que no cuentan con una legislación contra la violencia doméstica, 45 que no tienen normas dirigidas al acoso sexual y 37 que exoneran a los violadores si están casados con la víctima o contraen matrimonio con ellas posteriormente (Delle Femmine, 2018).

Este es otro de los factores que tenemos que considerar dentro de las diferencias ligadas al género en el proceso migratorio. Como señala Wagner en su estudio sobre migración de mujeres ecuatorianas a España, una de las motivaciones encubiertas de la migración femenina, es huir de la violencia de género sufrida por sus parejas en sus países de origen. Buscar mejores condiciones de vida y sustentar a la familia, pueden ser también un planteamiento inicial para separarse progresivamente de sus maltratadores.

MIGRACIÓN Y TRABAJO SEXUAL

La incorporación progresiva de la mujer occidental al mercado laboral, a pesar de ser todavía desigual frente al hombre, marca la demanda actual de los puestos de trabajo de la mujer migrante. El sector de los cuidados y las tareas domésticas, que se asocian culturalmente a tareas llevadas a cabo por la mujer, están en gran medida socialmente devaluados, mal pagados y carentes de acceso a prestaciones sociales.

En muchas ocasiones, sin embargo, el hecho de no tener acceso a un empleo en estos u otros sectores, obliga a la mujer migrante, a acceder a trabajos sumergidos como es el del trabajo sexual en las calles, pisos o clubes de alterne en España y a otro tipo de servicios como la pornografía y el sexo virtual.

PROSTITUCIÓN, EXPLOTACIÓN SEXUAL Y TRATA CON FINES DE EXPLOTACIÓN SEXUAL

Si hablamos de prostitución, el código penal solo contempla como delito que se promueva esta actividad entre menores. Si la persona es mayor de edad, se considera que ejercer la prostitución es una decisión propia (como apunte mencionaremos, que partimos de la base de que no se trata de una decisión tomada libremente,  puesto que ya viene condicionada por una serie de factores sociales y personales previos).

Para considerarse un caso de trata, penalizado por el artículo 177 bis del código penal, “tiene que producirse la captación, el traslado, la recepción y la acogida de la víctima previamente. Los medios a través de los cuales se realiza esta captación pueden ser a través del fraude, el engaño, la violencia, el rapto o la coerción para que la persona acceda a ello. Y el fin de esta captación puede ser la prostitución de la víctima”. (Requejo, 2018).

Por otra parte, si hablamos de explotación sexual, también penalizado en el artículo 188.2, estaremos  haciendo referencia a personas que han llegado al país, no por medio de una red de trata, pero que se ven obligadas a ejercer la prostitución dentro del país de acogida.

 ¿QUÉ ES LA TRATA SEXUAL?

La trata de personas no es un fenómeno exclusivo de la actualidad, pero en las últimas décadas está saliendo a la luz pública y está siendo por fin, perseguido y penalizado. Ya en la época colonial se comerciaba con niñas y mujeres y se les desarraigaba de sus países de origen con el fin de servir como mano de obra en occidente o como meros objetos sexuales.

El problema, sin embargo, empieza a conocerse a partir de inicios del siglo XX; en este momento son las mujeres blancas (procedentes principalmente de Europa y América del Norte) quienes comienzan a ser secuestradas y llevadas contra su voluntad para servir como prostitutas en países árabes, africanos o asiáticos; fenómeno denominado “trata de blancas”. Hoy en día hablamos de trata de personas y más concretamente de trata sexual (pues también existe la trata con fines de explotación laboral o de tráfico de órganos). Este fenómeno puede tener lugar en cualquier región del mundo y con diferentes modalidades, pero siendo especialmente sensibles los países en vías de desarrollo.

La trata de personas es el negocio más rentable del crimen organizado después del tráfico de armas y de narcóticos según un informe de la ONU (2004). El perfil ha cambiado en los últimos años incrementándose el número de hombres y niños que son traficados y ha aumentado la trata con fines de explotación laboral, pero la explotación sexual sigue siendo el fin principal de la trata de personas y las mujeres siguen siendo las más afectadas por  ella. Según el ministerio de Sanidad, Servicios sociales e igualdad, el 80% del total de las víctimas de la trata de seres humanos en Europa pertenecen al  sexo  femenino.

En los últimos años, la mayoría de las víctimas de trata sexual detectadas en Europa provenía de la zona de los Balcanes y la ex Unión Soviética. Si hablamos a nivel global, en América del Sur, principalmente Brasil y Paraguay se ven muy afectados por la lacra de la trata sexual y en África afecta principalmente a las comunidades de África occidental y en particular a jóvenes nigerianas. La que se origina en África septentrional (Marruecos y Túnez) es todavía muy limitada, pero parece estar aumentando.  Por último, las víctimas de la trata de Asia oriental son en su mayoría mujeres de  Tailandia, China, Vietnam y Camboya.

En el ámbito de la política española de cooperación para el desarrollo, la trata y explotación  sexual  se  han  contemplado  como  una  de las peores formas de discriminación  contra  las  mujeres  y  las  niñas,  siendo  la  igualdad  de  género  y  el  empoderamiento  de  las  mujeres  una  de  las  prioridades  de  dicha  política (Plan integral de lucha contra la trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual, 2015-2018, 2015).

DAÑO FÍSICO Y PSICOLÓGICO

El uso de la violencia física, psicológica y/o sexual es la forma de ejercer el control sobre las víctimas de trata que en muchas ocasiones son golpeadas y violadas por sus explotadores. Son amenazadas con ser deportadas o enviadas a prisión, con tomar represalias contra sus familiares y aisladas socialmente en el país de destino. No tienen acceso a ningún tipo de asistencia médica y se les suministra alcohol y drogas de forma sistemática. Finalmente y tras largos y dolorosos procesos de cautiverio, son estigmatizadas socialmente y rechazadas por sus propias comunidades, que las repudian por haber sido obligadas a trabajar como prostitutas.

La trata implica un impacto casi irreparable y tremendamente devastador para las víctimas. El constante maltrato y las secuelas físicas como las infecciones de transmisión sexual o del VIH, los abortos forzados y realizados en condiciones de riesgo para la mujer o la dependencia de sustancias, son consecuencias físicas presentes en las víctimas que consiguen sobrevivir a la trata.

Por otra parte, existen huellas menos visibles y en algunas ocasiones más duraderas y difíciles de borrar como los traumas asociados al abuso y a la violencia física y psicológica sufrida. En la mayoría de los casos todo el proceso conlleva también una  inevitable pérdida de toda seguridad y autoestima en las víctimas.

INTERVENCIÓN PSICO-SOCIAL CON PERSONAS VÍCTIMAS DE TRATA

Según el Plan integral de lucha contra la trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual (2015), esta batalla presenta  particularidades   que   requieren   que   sea   objeto   de   un   tratamiento   específico de   carácter   integral   que   implique   a   las   administraciones,   instituciones  y  entidades  con  responsabilidades  y  especialización  en  la  materia  y  que  contemple las especiales características de víctimas y delincuentes.

Según el Reglamento de la Ley Orgánica 4/2000, desde el momento en que se inicia el proceso de identificación de una posible  víctima de trata, se protege a ésta de la aplicación de medidas sancionadoras derivadas  de su situación irregular en el país y se le ofrece acceso a medidas de asistencia integral, seguridad y protección. Existe un protocolo marco de protección de víctimas de trata de seres humanos que se lleva a cabo en todo el territorio nacional para proteger a las víctimas.

EL PAPEL DEL PSICÓLOGO/A SISTÉMICO TRANSCULTURAL  CON PERSONAS VÍCTIMAS DE TRATA

Dentro de los protocolos de intervención a víctimas de trata, las organizaciones incluyen la atención psicológica como esencial para su recuperación y reintegración.

Según el manual de abordaje, orientación y asistencia a víctimas de trata de personas con enfoque de género y derechos de la OIM (2012), en un primer momento, se debe asistir a la víctima con carácter de emergencia y evaluar si esta persona se encuentra en situación de crisis o de emergencia.

En una situación de crisis, la persona manifestaría síntomas como: “ansiedad, angustia, miedo, agitación, depresión, sentimientos de frustración y fracaso” que incapacitan a la persona y que se pueden prolongar meses.

En una situación de emergencia, las víctimas pueden llegar a sentir deseos de autolesión o lesionar a otros, presentar delirios, alucinaciones o episodios psicóticos. Por tanto, se requiere una respuesta inmediata de los profesionales de la salud mental, psicólogos y psiquiatras para conseguir la estabilización emocional de la víctima.

A nivel psicológico, es necesario que el profesional esté especializado en episodios de crisis o traumáticos, manejo de los daños provocados por violencia como abuso sexual, explotación sexual, acoso sexual y/o violencia intrafamiliar. Por otra parte, también es necesario aportar un enfoque transcultural a la intervención, pues estamos hablando de personas que vienen, en líneas generales, de contextos socioculturales muy diversos al del país en el que se está llevando a cabo la intervención psicológica.

Las personas, pueden presentar según la cultura de la que provengan, una autopercepción de su bienestar subjetivo y un ajuste emocional muy diferente. Escrito por Eduardo Bril, Borja Cuellar y Natalia

Según la OIM, a largo plazo, se debe buscar que el individuo supere su condición de víctima, procurando que hable sobre lo vivido e inicie un proceso a través del cual sea capaz de comprender que la situación terrible que ha vivido ha sido transitoria en su vida y no define quién es ni cómo es visto por su entorno. Se deberá buscar que reflexione sobre los factores por los cuales terminó en la situación de explotación y valore si hubiera podido considerar ciertos aspectos que le hubieran servido como defensa ante esta situación.

Finalmente, se busca que la persona pueda ser responsable de su propia vida y sea capaz de elaborar sus propios mecanismos protectores y reflexionar sobre los procesos vividos.

Bibliografia:

APRAMP, Asociación para la prevención y reinserción de la mujer prostituida. Actuaciones con menores víctimas de trata.

APRAMP, Asociación para la prevención y reinserción de la mujer prostituida. La trata con fines de explotación sexual.

APRAMP, Asociación para la prevención y reinserción de la mujer prostituida. Guía de intervención con víctimas de trata para profesionales de la salud.

Carretero Palacios, A. (n.d.). Migraciones y género. La feminización de la migración transnacional.. Sevilla: Consejería de justicia e interior. Junta de Andalucía

Delle Femmine, L. (2018). Las mujeres, dobles víctimas de la pobreza. El País. https://elpais.com/internacional/2018/02/14/actualidad/1518615690_779994.html

En la mira Mujeres y pobreza. (2018). Retrieved from http://beijing20.unwomen.org/es/in-focus/poverty

Requejo, M. (2018). Diferencias entre trata, explotación sexual y prostitución. Retrieved from http://www.teinteresa.es/espana/Diferencias-trata-explotacion-sexual-prostitucion_0_1154286428.html

Artículo escrito por:

Eduardo Brik

Eduardo Brik

Médico Psicoterapeuta

Director de ITAD y  del “Máster en Terapia Familiar Sistémica” y presidente de la Asociación “Terapias Sin Fronteras”
Web: https://eduardobrik.com
Correo: info@itadsistemica.com

Borja Cuellar

Borja Cuellar

Psicólogo

Licenciado en Psicología (UCJC)
Máster Oficial de Psicología Clínica y de la Salud (UCJC)
Autor del Blog: “que piensa un psicólogo”

Natalia Hostalot

Natalia Hostalot

Grado en Psicología (UAM)

Máster en Psicología general sanitaria en la Universidad Europea de Madrid.

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