Niños y niñas en movimiento: el dolor invisible.

A lo largo de los últimos 200 años se han producido migraciones masivas a nivel internacional y nacional, las cuales han tenido y sigue teniendo como principal objetivo mejorar la calidad de vida de las personas, aunque en muchos casos no es así.

En este artículo se podrán conocer, las diferentes formas en las que un menor puede verse involucrado en un proceso migratorio y las diversas consecuencias que puede tener este desplazamiento sobre ellos/as desde el modelo Transcultural Sistémico.

Migración, cultura y Niños/as migrantes

Actualmente la migración es un fenómeno que ha traspasado las fronteras ya no solo afecta a los adultos sino también a los más pequeños, en los cuales en muchos casos se convierte en un proceso traumático y estresante, derivando en consecuencias muy graves para su salud física y mental.

Según UNICEF, en 2017 se registró una de las cifras más altas en España de menores migrantes que viajaban solos, llegando casi a los 5.500 (UNICEF España, 2018). Esta vertiginosa cifra que sobre el papel puede pasar algo más desapercibida, hace referencia exclusivamente a los muchos niños y niñas que llegan a España solos, por lo que se puede estimar que el número de menores que llegan a España en total sería mucho mayor.

Ante esta situación nos deberíamos hacer las siguientes preguntas, ¿Y si ese niño/a no ha elegido formar parte de esa movilización, pero no ha tenido más remedio que migrar? ¿Qué consecuencias puede tener esa situación para el menor? ¿Cómo podría llegar a vivir dicho cambio?

Diferentes formas en las que un menor puede verse involucrado en un proceso migratorio

            Dentro del colectivo de migrantes hay que tener en cuenta la presencia de un alto número de menores que forman parte de los proyectos migratorios, bien por acompañamiento forzado por las familias, bien por búsqueda propia y autónoma del desplazamiento, por incorporación a un proyecto migratorio de los padres ya puesto en marcha, etc. Dentro de este grupo de menores que migran es importante tener en cuenta que no es un colectivo homogéneo, sino que se trata de menores con muy diferentes condiciones en función de cómo se haya dado la migración (Liwski, 2008; Sánchez, 2014). Así, hay varias situaciones muy diferentes por las cuales un menor puede llegar al país de destino.

Niñas/os acompañados

            Esta opción de migración hace referencia a aquellos menores que realizan el desplazamiento con sus familias desde el país de origen. Esto no implica que el menor vaya a tener una mayor protección o un mejor resultado, ya que como se ha mencionado en diferentes ocasiones cada situación tiene sus peculiaridades. Sin embargo, ésta es una de las opciones donde el menor se verá más protegido.

Menores que se quedan y luego se incorporan a la migración

            Está segunda opción, los padres y madres juntos o por separado inician el proyecto migratorio y una vez que han conseguido una estabilidad económica en el país de acogida, deciden reagrupar al menor desde el país de origen. En muchos casos la demora en el traslado genera problemas familiares y conflictos cuando el hijo/a  llega al en país de acogida. De ahí la importancia de que la reagrupación familiar se haga cuanto antes.

Menores que no se incorporan al proyecto migratorio

            Se trataría de aquellos menores que por diferentes razones deciden o se ven forzados a permanecer en el país de origen a pesar de que su familia si ha migrado. La ausencia de la estructura familiar de referencia en muchos casos genera una hiperresponsabilidad del menor.

Niños/as que migran solos o solas

            Dentro de los menores migrantes esta es la situación donde serán más vulnerables y mayor desprotección tendrán, es aquella cuando el menor realiza el desplazamiento de manera autónoma. Escrito por Eduardo Brik, Borja Cuellar y Clara Bayón

Estos menores pueden verse excluidos de las definiciones tradicionales de menores migrantes a causa de la falta de contexto familiar en su desplazamiento.

 Consecuencias negativas de los procesos migratorios en los menores

            Para facilitar la visualización de esas consecuencias, en algunas se incluirán relatos para dejar reflejado los sentimientos, miedos y pensamientos del menor.

  • Discriminación en el país de destino ante las instituciones públicas cuando la situación del menor no está regulada, ante la sociedad y ante sus iguales,

 Un niño puede sentirse rechazado y observar ese rechazo por parte de los demás, lo cual impactará de forma importante en la construcción de la personalidad del niño/a, en su seguridad, en su adaptación y desarrollo. (Stéfani, 2012).

“Mina, de 32 años, viene a recoger a su hija a la salida del colegio. Allí, un grupo de madres que tienen niñas de la edad de su hija están hablando. Mina escucha como algunas de ellas comentan “ya claro, ahora ella viene aquí y la dan beca solo por ser inmigrante, y yo que también tengo problemas para pagar el comedor me dejan sin opciones”.

  • Dificultades en la adaptación.

La separación de su entorno de origen y la entrada al nuevo país de destino, hace que el niño/a se vea forzado/a a crear nuevos vínculos y asimilar nuevas formas de hacer las cosas. Ante dicha situación el menor se enfrentará a distintos retos. Puede encontrar muchas trabas en esta tarea por ejemplo por no compartir el idioma, y dentro de estas dificultades una de las que pueden tener mayor impacto en el/la niño/a será las que puedan aparecer en el ámbito escolar.

Un niño/a que de forma repentina es sacado de su entorno de amigos/as y entra en un nuevo colegio, con un idioma que no domina y con compañeros que puedan no tener una buena imagen de los migrantes por ser diferente está expuesto a desarrollar un desinterés en la vida escolar por las complicaciones que le suponen adaptarse (Petit, 2003; Stéfani, 2012).

“Lamar, que ha llegado a España hace apenas dos semanas, se encuentra en la primera semana de colegio. Está en tercero de primaria, aunque ha aprendido un poco de español en el tiempo que lleva aquí, aún no se siente cómoda del todo hablando con otros/as niños/as. Hoy es su primer día en el comedor. “Supongo que esto no puede ser peor que el primer día de cole”. Al entrar al comedor con el resto de niños/as, un poco siguiendo las filas para ver dónde debe ir, se encuentra ya en la cola para recoger la comida e ir a sentarse. “¿Qué es esto? Que plato más raro… Tiene como cosas ahí, puaj, no quiero comer esto…” Al levantar la vista se da cuenta de que tiene que encontrar un sitio para sentarse, pero mientras avanza por el comedor se da cuenta de que el resto de niños la miran y hacen lo posible para que quede claro que sus sitios están ocupados. De pronto una de las monitoras la toca el hombro y la indica un sitio donde puede sentarse, pero ella nota como los que están allí aunque se apartan y hacen un hueco, hubieran preferido que fuese a otro sitio. “Solo quiero irme a casa, nadie quiere que esté aquí”.

  • Carencias económicas.

Los problemas económico de los padres en su país de origen, siendo este el motivo principal de la migración, pueden reproducirse en el país de acogida, debido a la precariedad y temporalidad laboral en el país de destino, repercutiendo de forma directa en lo menores.

 Youssef 17, llegó a España con su madre y su hermano pequeño hace un mes. Su madre no trabaja, ha sido ama de casa siempre, y a ellos les encantaba que estuvieran juntos, pero ahora que su padre no está con ellos no tienen ingresos por ningún lado. Su madre consigue pequeños trabajos de limpieza y cuidado de niños pero muy esporádicos, no son suficientes para cubrir todos los gastos. “No puedo dejar que después del esfuerzo de venir hasta aquí no valga la pena, debo hacer algo. Supongo que como ya he terminado la E.S.O. podría dejar el bachillerato para un poco más adelante y trabajar hasta que se estabilice la situación”. Así, Youssef empieza a trabajar en un restaurante de camarero, tras muchas entrevistas era lo único que apareció, pero son muchas horas y encima no pagan bien. “No puedo rechazarlo, es lo único que tengo”.

  • Consumo de sustancias.

Encontramos que en un gran porcentaje de la población de menores migrantes se sumergen el consumo de drogas. En el estudio llevado a cabo por Paredes, Bravo y Calle (2004) se encuentra que el 8% de los menores que participaban consumían (pp. 146). En el trabajo de García (2016) se describe crudamente como “se consume hachís, ansiolíticos, alcohol o pegamento con la idea de sobrellevar las penurias de la vida” (pp. 21).

  • Entrada en el sistema judicial.

Podemos también observar que frecuentemente en la historia de estos niños y niñas aparece la delincuencia. García (2016) describe su perfil como de subsistencia, infiriendo que el principal factor detrás de sus delitos es el económico (pp. 18).

  • Nuevas construcciones familiares.

Es muy posible que frente al proyecto migratorio, que no todos los familiares directos hayan acompañado al menor, con lo cual el niño/a debe adaptarse a una nueva forma familiar que quizás no responda a sus necesidades de la forma en que ocurría antes (Petit, 2003).

Tarik, 13 años, ha llegado a España con su padre y su hermana pequeña y su madre tuvo que quedarse en Marruecos. Antes de salir por la mañana al colegio Tarik tiene una discusión fuerte con su padre porque éste, por falta de costumbre, no les ha preparado nada para media mañana. “Mamá siempre lo hacía, ¡No sabes hacer nada papá! ¡Quiero que venga mamá!”

En conclusión, nos encontramos frente al olvido de una parte importante del colectivo migrante como son los menores.

En infinidad de ocasiones el menor se ve inmerso en situaciones de abuso de las que no es consciente en un intento de ayudar a su familia, de salir adelante, de intentar adaptarse. Otras veces la exclusión y el aislamiento social invaden la vida del niño/a, encontrándose solo ante un entorno totalmente desconocido y que al fin y al cabo es hostil. El niño/a vivirá esto de una forma negativa, muchas veces ni siquiera entenderá la razón por la que le han obligado a irse de su pais Los sentimientos de ira, rabia y tristeza invaden al menor, muchas veces viéndose el niño/as sin recursos para afrontar esos sentimientos, sin siquiera entenderlos. Escrito por Eduardo Brik, Borja Cuellar y Clara Bayón

 Actuación desde la terapia Transcultural Sistémica para reducir el impacto psicológico en la migración de menor

La parte que desde la psicología se puede y debe tratarse sería la adaptación y las nuevas construcciones familiares, principalmente. Ante las dificultades de adaptación, sería esencial una coordinación con los colegios e institutos para generar un plan de actuación en el que la inclusión fuera el fin último. Antes de intervenir, podría ser esencial impartir formación a los alumnos sobre qué es la migración, facilitar la comprensión de los que serán compañeros de clase del menor migrante.

 También, se harán propuestas de dinámicas y actividades no académicas que permitiesen una correcta acogida del menor cuando éste se incorporase al curso, sería una buena forma de facilitar la conexión entre el menor y sus compañeros. Muchas veces el rechazo o la exclusión de estos menores se ven facilitada por el desconocimiento sobre su condición o los prejuicios sobre los inmigrantes en general. Así, el dar voz a las experiencias y normalizar entre los demás menores la situación podría favorecer enormemente la adaptación del menor migrante.

Bibliografia

Bermúdez, C., & Brik, E. (2010). Terapia familiar sistémica. Aspectos teóricos y aplicación práctica. España.

Bravo, A., & Santos-González, I. (2017). Menores extranjeros no acompañados en España: necesidades y modelos de intervenciónPsychosocial Intervention26(1), 55-62.

Bueno Abad, J. R., & Mestre Luján, F. J. (2006). La protección de menores migrantes no acompañados: un modelo de intervención social. Alternativas. Cuadernos de Trabajo Social, 14, 155-170.

García España, E. (2016): De menores inmigrantes en protección a jóvenes extranjeros en prisión. InDret, 3. Recuperado de http://www.indret.com/pdf/1231.pdf

 UNICEF España. (25 de enero de 2018). Niños, extranjeros, y solos en España: cuando la desprotección se multiplica. UNICEF. Recuperado de 

Eduardo Brik

Eduardo Brik

Médico Psicoterapeuta

Director de ITAD y  del “Máster en Terapia Familiar Sistémica” y presidente de la Asociación “Terapias Sin Fronteras”
Web: https://eduardobrik.com
Correo: info@itadsistemica.com

Borja Cuellar

Borja Cuellar

Psicólogo

Volcal del área de diseño y desarrollo de Proyectos sociales en la Asociación” Terapias Sin Fronteras” y Psicólogo
Autor del Blog: “que piensa un psicólogo”

Clara Bayón González

Clara Bayón González

Psicóloga

Grado de Psicología y Criminología en la Universidad Pontificia Comillas

Post Relacionados